Al cortar el teléfono Lucas ya no estaba en la cocina, fui al living y estaba allí sentado con el notebook haciendo el trabajo.
- Lucas…
- Isi, mira encontré una buena pagina, ahora haz lo tuyo, yo descansaré mis neuronas.
- Pero, respecto a lo que pasó en la coci… -No alcancé a terminar la frase.
- No pasó nada, sigue con el trabajo. -¿qué? ¿otra vez haría como si nada pasó? No, esta vez no lo soportaría.
- Lucas ándate de mi casa.
- ¿Qué?, pero ¿por qué?
- ¡ANDATE! – le grité- No te quiero ver más.
- Ni yo a ti, pero bueno es lo que nos tocó.
- ¡ANDATE DE UNA VÉZ!
- OK, tú termina el trabajo, quiero que esté perfecto.
- ¡FUERA!
- OK, OK, estoy saliendo, chao.
Cuando Lucas salió cerré la puerta con toda mi fuerza, creí incluso que la había Roto y luego caí en llanto, no por él, sino por mí, por ser tan tonta, por dejarme seducir, por permitirle que me besara, por ser tan fácil, por quererlo cuando él era un completo idiota y jugaba conmigo, tal como lo hacía con todas las chicas.
Al llegar al colegio, Lucas estaba sentado en su puesto rodeado de chicas y chicos como de costumbre, me acerqué, le tiré el trabajo en la mesa y me fui, el dijo “andas violenta” y todos se pusieron a reír, como si lo hicieran por obligación, yo no le veía lo gracioso.
Me senté y bajé la cabeza, sólo quería irme de ese lugar. En el recreo se me acercó Kevin.
- Hola Isi
- ¿Ahora me saludas? Luego de reírte de mí en la clase junto a tu amiguito Lucas.
- Lo siento, no lo pude evitar.
- Entonces evítame – me di la media vuelta y me fui, Kevin me alcanzó y tomo mi brazo.
- Isi, lo que pasa es que…
- ¿qué? ¿te da miedo que te rechacen?, ¿haces todo lo que Lucas te dice sólo para caerle bien?, Adiós.
- Isi, Lucas es mi amigo y si le caes mal, se vería feo que yo me llevara bien contigo.
- Bueno, entonces no te lleves bien conmigo.
- Tú no entiendes…
- Si, entiendo perfectamente.
- Isi, tú me caes bien, no me gusta verte tan sola, entiéndeme, ¿sé mi amiga?
- Con una condición
- ¿Cuál?
- No te burles nunca más de mí.
- Trato hecho –Nos dimos un apretón de manos y luego fuimos a clases nuevamente.
El día estuvo muy aburrido, no pasamos nada interesante en clases, menos mal era viernes y tendría todo el fin de semana para descansar. A la salida me encontré con Kevin.
- Isi, ¿a donde vas?
- A mi casa se supone
- Ah! Si, claro, ¿te acompaño hasta tu casa?
- Bueno.
En el camino íbamos conversando y riéndonos de las incoherencias que hablábamos, Kevin es un chico muy divertido y me decía muchas cosas graciosas. Llegamos a casa:
- Adiós Kevin, gracias por venir a dejarme.
- Adiós y de nada –Al despedirse me besó muy cerca del labio y se fue.
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