miércoles, 1 de diciembre de 2010

Capitulo 9.

-         Hija, nos invitaron a una cena en la noche, a la casa de un colega de tu padre, a ambos le dieron un aumento y pues quieren celebrar, ponte linda
-          Qué aburrido -pensé.

No me gustaban esas cenas, son siempre igual, vestirse elegante, sentarse a la mesa y hablar de trabajo donde yo no tengo nada para opinar, sólo estar callada, esperando (deseando) que la cena termine luego para ir a casa. Por desgracia era viernes y como al otro día no había colegio, podríamos quedarnos hasta tarde y yo como la mayoría de las veces no tendría otra opción que ver televisión, mientas mis padres conversan en el living con los demás (tan típico).
Me vestí y peine linda, solo para satisfacer a mamá y me subí al auto. Llegamos a la casa del colega de papá y comencé a saludar, no podía creer lo que estaba viendo, pensé que alucinaba, pero era todo real, esos ojos azules que estaban en frente de mi me dejaron congelada, ahora sería una noche mucho más larga e incomoda.

-¡Lucas!-dije con asombro
- ¿Se conocen? –preguntó su padre
-Si, somos compañeros –contestó él y luego volteo la mirada.

Lucas se veía realmente atractivo, esa ropa semiformal de color negro hacían resaltar sus ojos y sonrisa perfecta, ambos nos mirábamos de pies a cabeza, cuando no él no se daba cuenta, no podía parar de observarlo, ¡qué bien le quedaba esa ropa!, realmente mis ojos estaban pegados a su cuerpo, a su pantalón ajustado, y a todo.
En la comida estaba nerviosa, me incomodaba el hecho de estar sentada en la misma mesa de Lucas, ambos callados porque no entendíamos lo de nuestros padres.
-         Isidora ¿así te llamas cierto? –asentí- qué bueno saber que los padres e hijos son compañeros de trabajo, de escuela en su caso.-dijo el padre de Lucas.
-         Si –me puse más nerviosa, creí que pronto me pondría roja, intenté controlarme moviendo los dedos los pies.
-         ¿Se llevan bien supongo? –preguntó mi padre- Mi hija es muy adorable.
-         Si, excelente – respondió Lucas, pude notar su sarcasmo en la mirada, aun así nuestros padres se lo creyeron.
-          
Luego de terminada la cena, nos levantamos todos de la mesa y fuimos al (gran) patio, se notaba el aburrimiento mío y de Lucas, por lo cual él decidió retirarse.
-         ¡Lucas!, ¿para donde vas? –preguntó su madre.
-         A mi habitación a ver televisión, permiso
-         ¿y piensas dejar a tu amiga aquí? - ¿amiga? Ni siquiera conocida soy de él.
-         ¿Isi quieres ver televisión conmigo? – Ay! Era obvio que odiaba la idea
-         No, gracias.
-         Hija, anda, te veo un poco aburrida –insistió mamá y entonces acepté de mala gana.

Lo seguí a su habitación al segundo piso, él prendió la tele y se tiró en la cama.
  
-         Hey! Déjame un espacio –critiqué.
-         No quiero
-         Si no lo haces tú, yo te correré
-         Inténtalo – Intenté correrlo, pero no podía, él tenía más fuerza que yo.
-         No puedo – Puse un gesto combinado de tristeza y enojo.
-         Débil –se rió burlón.

Me enojé e hice el intento nuevamente, no podía, tomé un cojín y le pegué en la cara, él siempre vengativo hizo lo mismo, me puse de rodillas en su cama y comencé a pegarle nuevamente con el cojín, él me lo quitó y me di por vencida, me paré dándole la espalda con los brazos cruzados y el ceño fruncido, él me hizo girar y chocar mi espalda con la pared.

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